Entrevistador: ¿Cómo nació la radio? ¿Dónde comienza esta historia?
Entrevistado: Fue en 1983. Yo tenía 13 años y un sueño inmenso. Mi primer transmisor era un micro espía… algo muy modesto, apenas alcanzaba los 200 metros. Pero eso no importaba.
Lo importante era que mi voz salía al aire. Algunos vecinos del edificio, y quizás los del de enfrente, podían escucharme. Y eso, en ese momento, era magia pura.
Era mi forma de contarle al mundo lo que sentía, lo que pensaba… aunque ese «mundo» fueran solo unas pocas ventanas iluminadas al otro lado de la calle.
Entrevistador: ¿Cómo eran esas primeras transmisiones? ¿Qué hacías al aire?
Entrevistado: Era muy simple, ponía el transmisor cerquita de un radiograbador, y así empezaba a sonar la música. No había consola, ni micrófonos, ni nada sofisticado. Solo ganas.
Con el mismo aparato hablaba… decía algunas noticias que leía del diario del día. Era mi forma de estar en contacto con los otros, aunque no los viera. Todo muy casero, pero hecho con mucho corazón.
Entrevistador: ¿Y cuándo se transforma en algo más grande?
Entrevistado: En diciembre del ’87 dimos un paso enorme. Nació formalmente FM Parque Chas 107.7 MHz. Junto a un amigo que sabía de electrónica, armamos un transmisor de 1 watt. Ese equipo nos permitió llegar hasta un kilómetro a la redonda. Ya no eran solo los vecinos del edificio: ahora nos escuchaban en varias cuadras del barrio. Fue emocionante… ahí sentí que la radio ya no era solo un juego.
Entrevistador: ¿Desde dónde salían al aire en esos primeros tiempos?
Entrevistado: Las primeras transmisiones las hacíamos desde la casa de mi abuelo materno, en la calle Berna. Era un lugar muy especial para mí… lleno de recuerdos, y también del silencio que necesitábamos para transmitir.
Con el tiempo, fuimos mejorando el equipo. Armamos una etapa de potencia que nos permitió pasar de 1 watt a 4 watts. Eso fue un cambio enorme: ya no eran solo unas cuadras… ahora llegábamos a unos 3 kilómetros a la redonda. Y lo mejor de todo es que los vecinos nos acompañaban: los primeros auspiciantes fueron comerciantes del barrio, que confiaron en nosotros cuando nadie más lo hacía.
Entrevistador: ¿En qué momento sentiste que la radio empezaba a tomar un rumbo más profesional?
Entrevistado: En 1989 llegó un momento clave. Nos otorgaron el permiso del Comité Federal de Radiodifusión para emisoras de baja potencia. Con la vuelta de la democracia, empezaron a surgir muchas radios como la nuestra.
Fue entonces cuando mis viejos decidieron apoyar este sueño: aportaron el dinero necesario para comprar un transmisor profesional de 30 watts. Con eso, llegábamos a gran parte de Capital Federal. Era un antes y un después.
Entrevistador: ¿Cómo cambió la radio a partir de ahí?
Entrevistado: Empezó a crecer sola. Se hizo conocida en el barrio, y más allá también. Empezamos a tener auspiciantes importantes y alquilábamos espacios radiales a profesionales del medio como Gogo Safigueroa, Osvaldo de Francia, y muchos otros.
También pasaban cosas hermosas: venían a la radio autoridades del barrio, historiadores como Roberto Barreiro, o la arquitecta Magdalena Eggers… gente que amaba y que encontraba en la radio un espacio para compartir.
Entrevistador: ¿Y cuál era la temática de la FM en esos años?
Entrevistado: La radio era, ante todo, del barrio. Tenía una identidad muy marcada: le daba voz a la gente, a los vecinos, a las historias cotidianas. Era un espacio comunitario, todos los días. No se trataba solo de poner música o dar noticias… era acompañar, estar cerca, construir comunidad desde el aire.
Entrevistador: ¿Llegaron a hacer acciones solidarias también?
Entrevistado: Sí, muchas. Una de las cosas que más me emocionan al recordar fueron los programas a beneficio. Hicimos transmisiones especiales para juntar juguetes para una escuela rural… y también para ayudar a un chico del barrio que necesitaba un trasplante.
Eran programas en vivo que duraban 24, a veces 48 horas seguidas, sin cortar. Sin descanso. Todo el equipo, y muchos vecinos, se sumaban. Había una energía tan fuerte, tan genuina… que uno sentía que la radio podía realmente cambiar las cosas. Y muchas veces, lo lograba.
Entrevistador: ¿Cuál fue el nivel de alcance que logró FM Parque Chas?
Entrevistado: Para 1995 ya estábamos transmitiendo con una potencia de 2000 watts. Eso nos permitió cubrir prácticamente toda la Capital Federal y gran parte del conurbano bonaerense. Era un salto importante desde aquellos primeros años de transmisores caseros de 1 watt. Ya no era una radio barrial en términos técnicos: era una emisora con presencia real en el dial.
Entrevistador: ¿Dónde estaban ubicados en esa etapa?
Entrevistado: Los últimos estudios funcionaron en el sexto piso del edificio de Avenida Triunvirato 4135. Desde allí salían al aire los programas con mayor producción y más estructura. Había buena vista, buen sonido y mejores condiciones técnicas. Fue el cierre de una etapa de crecimiento sostenido, donde se pudo combinar la raíz comunitaria con un trabajo cada vez más profesional.
Entrevistador: ¿Qué profesionales de los medios pasaron por FM Parque Chas?
Entrevistado: Varios que hoy tienen una carrera sólida comenzaron con nosotros. Sebastián Wainraich, por ejemplo, estuvo en la radio en sus primeros pasos antes de hacerse conocido en TVR. También Pablo Messina, que trabajó en Crónica Musical, Canal América y Canal 7. Y Diego Corbalán, que hoy se desempeña como locutor en Radio Mitre.
Cuando los vemos hoy, en medios grandes, nos alegra saber que en algún momento compartieron micrófono con nosotros. No porque la radio buscara “descubrir talentos”, sino porque siempre fue un espacio para hacer, probar y crecer.
Entrevistador: ¿También pasaron artistas y figuras conocidas?
Entrevistado: Sí, muchos. Marixa Bali, Carlitos Balá, El Bahiano de Los Pericos, Adrián Otero de Memphis, Eddie Sierra… hasta Pappo pasó por nuestros estudios. También periodistas como Néstor Centra, que es parte de La Oral Deportiva en Radio Rivadavia.
No eran visitas formales, eran encuentros. La radio tenía esa cosa de barrio, pero con las puertas siempre abiertas. Y eso, de alguna manera, la fue haciendo parte de un circuito más grande. Sin pretensiones, pero con mucho compromiso.
Entrevistador: ¿Hasta qué año funcionó FM Parque Chas en la 107.7 y qué fue lo que pasó?
Entrevistado: La 107.7 dejó de funcionar en 1997. Durante todos esos años fuimos una emisora apolítica, independiente, mantenida únicamente por la publicidad y la venta de espacios radiales. Una pequeña empresa familiar, con mucho trabajo detrás.
Lamentablemente, en ese momento empezamos a sufrir interferencias de otras radios cercanas a nuestra frecuencia. Técnicamente, no podíamos competir: no teníamos los recursos para seguir aumentando la potencia. Y sin una frecuencia limpia, era imposible mantener el proyecto en pie. Tuvimos que dejarla ir. Nos dolió, claro. Pero entendimos que había que seguir, de otra forma.
Entrevistador: ¿Y así nace una nueva etapa?
Entrevistado: Exactamente. La radio no murió, se transformó. Cambiamos de nombre, de frecuencia y también de estrategia.
A partir de ese momento, pasamos a ser Z80 RADIO, en el 96.5 del dial.
Hoy salimos al aire todos los días, no solo por FM, sino también en vivo por Internet, para llegar a todo el planeta.
Mantenemos el mismo espíritu de siempre: música para acompañar, entretener y conectar. Los que nos siguen, saben que van a encontrar clásicos de los 80 y 90, música latina, nacional e internacional, instrumentales, bandas sonoras… una mezcla pensada para quienes valoran lo que suena y lo que se dice.
Entrevistador: ¿Y qué queda de FM Parque Chas?
Entrevistado: Todo. El nombre cambió, sí. La frecuencia también. Pero lo que éramos, lo que somos, sigue intacto. En el corazón, FM Parque Chas sigue viva.
Era más que una radio. Era una idea: hacer las cosas con ganas, con respeto y con amor por el barrio, por la música, por el aire.
Y como decía uno de nuestros slogans de aquellos años: “FM Parque Chas… mucho más.”
El recuerdo del vecino y periodista Néstor Centra
Entrevistador: ¿Cuándo y cómo fue tu experiencia con FM Parque Chas?
Entrevistado: Empecé a trabajar en FM Parque Chas en la década del 90. La radio me la presentó Roberto Sala, que tenía un programa llamado “El Colectivo”. Fue un placer enorme formar parte de esa familia.
Entrevistador: ¿Qué recuerdos guardás de esos años?
Entrevistado: Tengo muchos, pero destacan programas como “Dejalo Libre” que hacía con Diego Joy los sábados, y “Diosas y Duendes”, que hacía con mi señora y una amiga, también los sábados, con entrevistas a actores y actrices. La respuesta del público siempre superaba nuestras expectativas, era muy gratificante.
Entrevistador: ¿Qué temas se abordaban en esos programas?
Entrevistado: En “Más que Dos”, por ejemplo, solíamos invitar a personas que habían superado adicciones, como alcohólicos o drogadictos, para que compartieran sus historias de vida y recuperación. También recibíamos a adolescentes de ALUBA, y recuerdo especialmente a un joven varón que luchaba contra la anorexia, algo poco común para esa época. Era un espacio para dar voz a quienes enfrentaban batallas reales y difíciles, un espacio donde se sentían escuchados y acompañados.
Entrevistador: ¿Cuál fue uno de los recuerdos que tenés con FM Parque Chas que te haya marcado?
Entrevistado: Sin dudas, uno de los momentos más especiales fue cuando armamos programas solidarios para Navidad y Reyes. Juntamos una enorme cantidad de juguetes para donar. La comunidad respondía con una generosidad increíble: pedíamos donaciones para un hospital o una escuela y siempre aparecían con lo que hacía falta, hasta una camioneta para transportar todo. Llenamos esa camioneta de juguetes. Fue tan conmovedor que el programa se transformó en “Más que Dos”, con la gente llamando emocionada para que siguiera al aire. Recibimos hasta una torta con el nombre del programa, un gesto que guardo con mucho cariño. Este recuerdo no es solo mío, sino de todos los que creyeron en la radio como un puente de esperanza, un espacio de encuentro y de comunidad. FM Parque Chas fue y sigue siendo mucho más que música y voces al aire: fue, es, y será ese lugar donde cada historia, cada lucha, cada sonrisa, encontró un micrófono abierto y un corazón dispuesto a escuchar.
